jueves, 31 de agosto de 2017

Trabajo Social Sol del Amambay

VIOLENCIA DOMESTICA E INTRAFAMILIAR VIOLENCIA DE GÉNERO

V Encuentro de la Jurisdicción Paraguaya – Septiembre 2017
Tema Social: La educación para la no violencia de género empieza en la casa.
Todos los días somos  espectadores de diferentes tipos de violencias que vemos la mayoría de las veces a través de los medios de comunicación y en algunos casos, aún más mujeres y niños, víctimas de las mismas.
La violencia de género ha sido un mal que viene desde tiempos inmemorables, donde la ignorancia ha tenido un papel fundamental donde en la mayoría de los casos el hombre es el victimario intentando imponer dominación. Sin embargo existen estudios que dicen que las primeras sociedades, las más antiguas, eran matriarcales pues la mujer tenía el don de engendrar y en aquel tiempo ambos eran igualmente libres y a partir de ahí la única progenitora segura para un niño era la madre, el padre no podía ser precisado y por eso todos eran tíos, todos los padres potenciales eran tíos, de esta manera la palabra tío es más antigua que la palabra padre. La institución paterna apareció con la invención de la propiedad privada; ambas están unidas. El padre representa la propiedad privada, porque cuando apareció la propiedad privada todo el mundo quería que su propio hijo fuera el heredero. «No estaré aquí, pero una parte de mí heredará mi propiedad.» La propiedad privada apareció primero, después apareció el padre. La virginidad le fue impuesta a la mujer para asegurarse de que «es mi hijo el que va a heredar mi propiedad». Todo este concepto de la propiedad privada ha creado el padre, ha creado la familia, ha creado la posesión de la mujer por el hombre. Cuando pensamos en violencia de género en lo primero que pensamos es la existencia de malos tratos en situaciones de pareja. Pero la violencia de género no es específica del ámbito de la pareja, sino que puede darse en múltiples ámbitos sin necesidad de que quien la lleve a cabo sea un cónyuge. Las instituciones, la familia y la sociedad en general también pueden ser lugares donde aparezcan situaciones de violencia de género como las anteriores.

La violencia doméstica, violencia familiar o violencia intrafamiliar es un mal que afecta a muchas personas dentro de la sociedad paraguaya. El miedo y la falta de denuncias a tiempo han derivado, en varias ocasiones, en tragedias que quizás hubieran podido ser prevenidas.

Comprende todos aquellos actos violentos, desde el empleo de la fuerza física hasta el acoso o la intimidación, que se producen en el seno de un hogar y que perpetra, por lo menos, un miembro de la familia contra algún otro familiar.

Existen varios tipos de violencia intrafamiliar: la violencia física, la violencia psicológica, la violencia sexual y la violencia económica

Violencia Física:
consiste en sujetar, inmovilizar o golpear a alguien
infringiéndole un daño corporal con cualquier parte del cuerpo, arma u objeto.
Este tipo de violencia es la que más fácilmente se identifica porque sus
huellas son muy evidentes. Se impone mediante la fuerza física y el miedo. Los hombres son los principales agresores en los casos de violencia familiar, pero con mucha frecuencia también las mujeres golpean a sus hijos e hijas y aun a sus esposos. Generalmente la violencia física es acompañada de violencia emocional.

Violencia psicológica: se presenta en actos u omisiones repetitivos que se
expresan como prohibiciones, coacciones, condicionamientos, intimidaciones,
amenazas, abandono, actitudes devaluatorias, etc. Se caracteriza por expresarse a través de las palabras o de los gestos y actitudes. Su finalidad es herir y hacer sentir mal a la víctima a través de la humillación, el insulto, la
descalificación y la crítica destructiva. La violencia psicológica deteriora y
afecta la confianza y la autoestima, no sólo de quien la padece, sino también
de quien la presencia. En tal sentido, afecta la vida entera de sus víctimas
haciéndoles perder el amor propio y la confianza necesaria para tomar
decisiones y asumir los riesgos que la vida conlleva. También se ejerce
mediante el chantaje y la manipulación y resulta difícil identificar esta
modalidad de la violencia porque se encubre detrás de justificaciones como
"te lo digo por tu bien", "si no te quisiera no te lo diría", "nadie es perfecto, acepta tus defectos", y de actitudes aparentemente protectoras y condescendientes.

Violencia sexual:
Es una acción que se manifiesta de forma agresiva y forzada, donde se le obliga a una persona a tener contacto sexual, siendo el único interés, el de denigrar, humillar, ultrajar y tener el control de dicha
persona. El acoso, el abuso sexual, la violación y el incesto son distintas
manifestaciones del mismo mal.

Violencia económica: Es el control y abuso absoluto del poder financiero en el
hogar, donde se establecen castigos monetarios por parte del agresor, así
mismo, hay impedimento hacia la pareja para que ésta trabaje, aun siendo
esto necesario para el sostén de la casa. Entre los indicios de conductas
violentas con la economía como arma se encuentran: Indiferencia de los sentimientos, Humillación en público y privado, Gritos e insultos desmedidos, Control absoluto de los bienes, aislamientos de los familiares, amigos u otros, ataques de celos y amenazas de abandono, Intimidación,

Dentro de estas situaciones   que produce la violencia intrafamiliar, podemos indicar que las principales secuelas son: la disolución de los lazos familiares, los divorcios, el alejamiento de los hijos de sus hogares, la vagancia, el alcoholismo, las drogas. Estos casos, además de socavar la autoestima de las víctimas, pueden derivar en muertes.
 La violencia de género está tan presente en nuestros días y lo que lastima muchas veces es  que no se le da la debida importancia como en el caso de la violencia psicológica pasiva donde la víctima a veces no sospecha que esté sufriendo esa agresión lo que va sumando y por ultimo llega a la violencia física, muchas veces con desenlaces fatales o secuelas que duran toda la vida.
La sociedad en que vivimos no se prepara aún para erradicar alguna vez la violencia de género, forma parte de la idiosincrasia. Isabel Allende menciona en uno de sus libros que todos nos quejamos de la violencia de género sin embargo la misma madre es la que enseña a la hija que ella debe limpiar la casa, que su hermano no debe hacer eso porque son quehaceres de mujeres. La misma madre es la que le dice al hijo que no debe llorar, que eso es cosa de niñas. Cómo podemos luchar por un mundo igualitario si inculcamos a nuestros hijos estos tipos de comentarios? Comentarios comunes con los que hemos crecido pero han tenido su aporte a la formación de carácter de hombres y mujeres, sigue sucediendo y le restamos importancia porque acabamos viendo como algo normal, mientras no exista una agresión física.  
En conclusión, desde el lugar que nos toca como MASONES,   deberíamos de fomentar un grupo o centro de asistencia integral con acompañamiento psicológico, para la no violencia de género que empieza en la casa, en la familia, con el ejemplo y con el trato igualitario y ofrecer atención integral, información y asesoramiento a mujeres víctimas de violencia doméstica e intrafamiliar y de género, brindando atención y orientación socioeducativa a las mismas.
Es  nuestro deseo , en nuestra calidad de Masones  de la Logia Sol del Amambay, Or:. De Pedro Juan Caballero,  contar en el futuro  con un espacio temporal que garantiza el amparo, cuidado y protección de las mujeres en situaciones extremas; contar con servicios de atención integral formado por un equipo compuesto por trabajadora social, psicólogas y abogadas y ser de carácter absolutamente gratuito, instruir a programas de generación de ingresos que les posibilite alcanzar independencia económica para sí misma y para sus hijas e hijos. Como así también apoyar a la continuidad de los programas educativos escolares para sus hijas e hijos.

Acciones que deseamos emprender ayudara en la lucha contra la violencia hacia las mujeres desde distintos ángulos y permitirá sacar de la invisibilidad de la esfera doméstica un problema que se ha vuelto público.

Trabajo Social George Martin

Violencia de Género e Intrafamiliar en la cultura paraguaya
“LOS DERECHOS HUMANOS TENDRIAN QUE COMENZAR POR CASA”
Se denomina Violencia[1] no solamente al abuso físico o psicológico ejercido sobre el otro. Es también violencia no hacer o decir algo que le es necesario a este otro. Por consiguiente, se la ejerce tanto por acción como por omisión, y su objetivo es doblegar, anular al otro en  una situación de desequilibrio de poder.
VIOLENCIA BASADA EN EL GÉNERO[2] Género: hace referencia a las características de la forma de ser de hombres y de mujeres, en determinada sociedad, las cuales han sido aprendidas a través de la educación en la familia, la escuela, la iglesia, los medios de comunicación y todas las demás instituciones sociales que nos transmite la cultura[3]
VIOLENCIA DOMESTICA Se define por el espacio físico donde ocurre el hecho violento. La noción de violencia doméstica incluye las agresiones físicas, psicológicas, sexuales, patrimoniales contra mujeres, varones, niños/as, adolescentes, ancianos/as que conviven en un hogar.
LA VIOLENCIA INTRAFAMILIAR: Es cuando la acción u omisión es cometida por algún miembro de la familia, sin importar el espacio físico donde ocurra y perjudica el bienestar, la integridad física y síquica o la libertad y el pleno desarrollo de otra persona integrante de la familia. La Violencia Intrafamiliar –en todas sus manifestaciones-, es la expresión[4] más extrema y dolorosa de las relaciones desiguales de poder en la vida cotidiana entre hombres y mujeres, y además entre personas adultas y jóvenes.. Mientras no aprendamos a reconocer los hechos de violencia, o los aceptamos como “normales” o “naturales”, como actos legítimos, o porque fuimos criados así continuamos repitiendo el mismo patrón con nuestros hijos. La violencia doméstica e intrafamiliar, representa un obstáculo oculto para el desarrollo psíquico, económico y social de las personas. En Paraguay el grave flagelo de la Violencia Doméstica e Intrafamiliar se ve reforzado y perpetuado por una cultura machista, androcéntrica y patriarcal, que en muchos hogares es transmitido por las propias madres a sus hijos, Los mitos y estereotipos culturales que crean la idea de que sufrir violencia es algo “normal”, “natural”,.Surgen como interrogantes ante la creciente cantidad de casos de violencia doméstica, ¿Dónde está la falencia?, ¿Cuál es el procedimiento que se sigue en los Juzgados de Paz?, ¿Cuáles son las causas de la violencia doméstica?, ¿Cuáles son los mitos existentes en  Itapúa con respecto a la violencia doméstica?, ¿Cuáles son las funciones de la Policía Nacional respecto a la violencia doméstica?, ¿A cargo de quienes está el control de las medidas de protección?, ¿Cuáles son las obligaciones de los centros y puestos de salud respecto a la atención de las víctimas de violencia doméstica?, ¿Qué consecuencias psicológicas, físicas, sociales acarrea la violencia doméstica?, ¿Cuál es el ciclo de la violencia?, ¿Cuáles son los casos más comunes denunciados?. La violencia es causada no por un solo factor –que es el desencadenante– sino, por distintas causas que se interrelacionan, como individuales, familiares y socioculturales“  La violencia doméstica e intrafamiliar en nuestro país, se da muchas veces, porque el hombre posee antecedentes personales al respecto y que son previos a la relación con su pareja El Síndrome de la Mujer maltratada, queda instaurado a través del “Ciclo de la Violencia Familiar, y para que sea considerada así, debe haber pasado por lo menos dos veces por dicho ciclo.[5] El Ciclo de la violencia está constituido por tres fases:a- Primera Fase: denominada de “Acumulación de tensión”, en la cual se produce un clima de creciente ansiedad y hostilidad .b- Segunda Fase o de “Episodio agudo o Explosión Violenta”, toda la tensión acumulada se descarga, estallando la explosión de violencia, que puede variar en gravedad, desde un empujón hasta el homicidio. (Dura 2 horas a 24 horas y es el momento en que las víctimas se deciden a denunciar)c- Tercera Fase o de “Luna de Miel o Reconciliación”, caracterizada por el arrepentimiento del hombre que promete cambiar. Pero al tiempo el ciclo se reinicia, y la víctima se siente culpable y solicita retirar la denuncia.[6]  Porqué es tan vulnerable en la tercera fase de ciclo de la violencia?: es tan vulnerable, por la impotencia y debilitamiento de sus energías, la mujer, se encuentra vulnerable a los ruegos, promesas de cambio y el arrepentimiento de su pareja.  Es probable que la mujer maltratada, y con un gran desgaste emocional empiece a pensar en el suicidio y termine intentándolo Escuchar insultos como “gorda”, “loca”, “vieja”, “fea”, “mala madre”, “bandida”, “tu familia y tu madre son una porquería”, “no sabés nada”, son adjetivaciones que habitualmente utiliza el hombre. No la deja trabajar o estudiar, ahuyenta a sus familiares, amigos, vecinos, la va aislando. La obliga a vestirse como él quiere., En el Paraguay, el 25% de los casos de todos los crímenes violentos ocurre en el hogar teniendo como víctimas principales a las mujeres Causas de la Violencia Doméstica e Intrafamiliar en la cultura paraguaya: Cultura patriarcal[7] androcéntrica que apoya la violencia; Desconocimiento y Falta de cumplimiento de leyes que protejan los derechos.Medios de comunicación que trivializan o estimulan la violencia; Inestabilidad social, laboral y política; Impunidad; Fácil acceso a la posesión de armas; Familia (padre-madre violentos); Problemas económicos o legales en la familia; Celos, pasividad, posesividad; Machismo, Desigualdad de géneros y en la distribución de roles;Infidelidad, promiscuidad; Alcoholismo o abuso de drogas. MITOS Y REALIDADES ACERCA DE LA VIOLENCIA DOMESTICA  Se acepta sin ningún análisis y se transmite de persona a persona: “Hay amores que matan”; “Los hombres son agresivos por naturaleza”; “Los trapos sucios se lavan en casa”; “Las mujeres son caprichosas”; “A golpes se hacen los hombres”;
PERFIL DEL HOMBRE VIOLENTO[8]: deseo de control: doble fachada, falta de seguridad personal, baja autoestima  ,dificultades en la comunicación, aislamiento emocional ,incapacidad de alternativas al conflicto: actitud negadora. Datos Estadísticos sobre violencia doméstica en Itapúa (Datos recogidos por la Abg. Delssy Santa Cruz, de los 30 Juzgados de Paz de Itapúa, para el Observatorio de Género de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Nacional de Itapúa. Años 2000 al 2013: 15.026 casos denunciados.
PROPUESTA DE LA LOGIA Nº 1892 “Georges Martin”
1-Realizar charlas y jornadas de divulgación y capacitación sobre la Violencia de Género, Doméstica e Intrafamiliar en escuelas, colegios, policía, sistema de salud, en alianza con los Jueces de Paz de diferentes distritos, y los Facilitadores Judiciales.
2-Hacer conocer la incidencia del ciclo de la violencia, específicamente de la tercera fase: reconciliación o luna de miel, a fin de evitar re victimizaciones por parte de los encargados de hacer cumplir la ley y los propios familiares de la víctima.
3-Divulgar el procedimiento a seguir en caso de sufrir Violencia doméstica, Ley 1600/00, siguiendo los sgts pasos: Presentación de denuncia sin necesidad de contar con abogado patrocinante, el Juzgado de Paz dicta el Auto Interlocutorio, determinando las medidas de protección a favor de la víctima, fija las audiencias por separado; tanto a víctima como victimario, ofrecen sus pruebas por separado: hasta tres testigos, pudiendo ser familiares, se pueden presentar transcripción de mensajes de textos recibidos en el celular de la denunciante en la que consten palabras ofensivas o que denoten maltrato hacia la misma; la Policía hace cumplir las medidas de protección y notifica a la persona denunciada, luego de que se hayan diligenciado las pruebas por separado, el juez de paz dicta una S.D. confirmando, revocando o modificando las medidas de protección ordenadas. Si existiese nueva denuncia, se abre un nuevo expediente que se acollarará al anterior ya finiquitado.  
4-Resaltar la importancia de Formar redes de autoayuda en  los barrios, de tal modo que en caso urgente, exista un mecanismo de ayuda rápida a la víctima que está siendo agredida, y se fortalezca o brinde una contención emocional a la misma a fin de evitar sentirse culpable, y desistir de la denuncia, atendiendo a la tercera fase del ciclo de la violencia, y que de no ser tratado en forma volverá a repetirse en breve tiempo.



[1] El Hombre maltratado por su mujer, una realidad oculta, Fairman, Silvia, Editorial Lumen Humanitas, Argentina, 2005, Pág 23.
[2] Violencia familiar; un enfoque desde la salud pública; Guesmes; Ana; Loli, Silvia,  Perú, Año 2000.
[3] Violencia de Género, Derechos Humanos e Intervención policial. Batres Méndez, Gioconda; Recinos del CID, Sonia; Dumani Sáenz, Iván, ILANUD, Programa Regional de Capacitación contra la Violencia Doméstica, San José- Costa Rica, Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos para las Naciones Unidas, 2002, Pág.16.
[4] “Violencia. Llamemos las cosas por su nombre”, Solórzano Irela, Abaunza Humbertto, Reyes Rubén, Puntos de encuentro, Nicaragua, 1995. 
[5] Mujeres en Situación de violencia familiar, Embarazo y violencia, El varón violento frente al embarazo; Entel, Rosa, Editorial Espacio, Buenos Aires, Argentina, 2002, Pág. 37
[6] Violencia Familiar, una mirada interdisciplinaria sobre un grave problema social, Corsi, Jorge; Editorial Paidos, Buenos Aires, Argentina.
[7] Sistema Político en en el que el hombre es el dominante por sobre la mujer.
[8] Idem, Pág 85

Trabajo Social Entrellas del Sur

1. INTRODUCCION

En el Paraguay, hasta unas décadas atrás, la violencia intrafamiliar, se hallaba enmarcada en un sistema-sociocultural denominado patriarcado. La cultura patriarcal, es aquella que sobrevalora a los hombres y subvalora a las mujeres y hace que se estructure una jerarquía en la que los hombres tienen el control sobre los principales recursos de la sociedad y sobre las mujeres.

La violencia intrafamiliar, comprende a todos los miembros de la familia, sucede tanto a  contra hombres y mujeres, niñas, niños, jóvenes y ancianos/as,  sin embargo, en cada uno de los sectores sociales, las mujeres son probablemente las que más han sufrido este tipo de violencia a lo largo de la historia. Durante años y hasta hoy, siguen sufriendo violencia y discriminación frente a otros grupos sociales, sobre todo cuando los motivos de estos hechos son el arraigado patriarcado, los mandatos culturales y religiosos dominantes, que persisten e impiden su erradicación, a nivel mundial y nuestro país no está ajeno, a esta problemática.

La violencia doméstica o intrafamiliar como se la denomina tambien, generalmente es perpetrada por los hombres independientemente del sexo y la edad de las víctimas.  Adopta muchas formas y aparece en todos los ambientes: en el trabajo, en el hogar, en la calle y en la comunidad en su conjunto. No obstante, existen diferencias importantes entre las mujeres y los hombres en lo que se refiere a la forma, la naturaleza y las consecuencias de la violencia. Alude a todas las formas de abuso, ya sea por acción u omisión, dentro de un espacio donde existe desequilibrio de poder. También es de destacar que las víctimas, a menudo se convierten en agresores o participan en relaciones violentas más tarde.

En muchos países la violencia doméstica es considerada como un problema de salud pública que afecta principalmente a las mujeres y a sus hijos e hijas. En los países que se han realizado estudios sobre su prevalencia, se reportan cifras alarmantes, destacando consecuencias físicas, psicológicas y sociales entre las que se cuentan: homicidios, lesiones graves, enfermedades gastrointestinales, enfermedades de transmisión sexual, enfermedades psicosomáticas, problemas de salud mental, suicidios, efectos en los niños que la han presenciado, costos agregados de salud y efectos sobre la productividad y el empleo.

En general, las estadísticas sobre violencia intrafamiliar no representan la realidad de la magnitud del problema, debido al sub-registro de casos. Muchas veces las mujeres no denuncian los actos de violencia de los que son víctimas por la naturaleza “privada” que envuelve estos hechos, por el estigma social asociado a la violencia doméstica, pero más que nada por la creencia, también instalada en el sentir popular, de que no sirve de nada denunciarla e incluso algunas la toleran como algo natural.

Una mujer que sufre violencia y que por tanto ve afectada su salud y estado físico, mental y emocional tendrá mayor dificultad para dar a sus hijos e hijas la atención, el afecto y los cuidados apropiados. Tiene  un alto impacto en la vida cotidiana de los miles de niños y niñas que directa o indirectamente conviven con ella.

El antecedente de violencia conlleva a repetir el acto. Crecer en una familia violenta es un elemento que incrementa el riesgo de futuras conductas similares por parte del propio sujeto que las sufrió o las cometió contra otros miembros de la familia. El antecedente de violencia intrafamiliar es tan importante como predisponente.

Esto es especialmente cierto, ya que las niñas que son testigos de la violencia tienen más probabilidades de acabar siendo víctimas de relaciones violentas. Por tanto, a menudo resulta difícil separar las causas de las consecuencias, ya que crecer en una familia en la que la madre es objeto de abusos es una vía importante por la que el ciclo de la violencia doméstica se perpetúe. Ser testigo de la violencia doméstica también contribuye a la violencia general, en el sentido de que estos niños identifican la violencia como medio para resolver los conflictos.

La violencia contra la mujer abarca, entre otras, la violencia física, sexual, económica y  psicológica que se produce en el seno de la familia y en la comunidad en general, incluidas las palizas, el abuso sexual de niñas, la violación marital, la mutilación genital femenina y otras prácticas tradicionales dañinas para la mujer, la violencia no conyugal y la violencia relacionada con la explotación, el acoso sexual y la intimidación en el trabajo, en las instituciones educativas y en cualquier otro lugar, el tráfico de mujeres, la prostitución forzada y la violencia perpetrada o tolerada por el Estado.

Los niños y niñas que viven situaciones de violencia intrafamiliar, al igual que sus madres, también desarrollan estrategias de alivio que a la larga pueden tener consecuencias  no solo negativas, sino devastadoras. No asistir al colegio es una de las más recurrentes, pero esta estrategia significa que tengan que decidir dónde ir durante esas horas que no estarán ni en clases ni en la casa. Esto casi siempre significa exponerse a otros riesgos. Las depresiones, el consumo de alcohol y drogas, participación en riñas callejeras y conductas autodestructivas son las estrategias de alivio más usadas por los niños y niñas en edades menos dependientes de sus madres.

Estas realidades llevan a extender la violencia como un tipo de relación social signada por el uso de la fuerza física y psicológica del agresor, del que tiene el poder sobre los desposeídos, que suelen ser generalmente las mujeres, niñas y niños. La violencia doméstica se convierte entonces en un mecanismo de poder para garantizar la supervivencia de la subordinación femenina.

Las personas agredidas, usualmente, no dejan a quienes lo hacen sufrir, porque ven esta situación como algo normal, porque fueron víctimas de la violencia cuando niños o porque necesitan de la otra persona (económica y emocionalmente) para poder vivir. Generalmente, se  intentan encontrar explicaciones que justifiquen el hecho de que alguien pueda ejercer violencia sobre otra persona. Sin embargo, es importante recordar que ni el consumo de alcohol o de drogas, ni el estrés, ni el cansancio, justifican la utilización de malos tratos en cualquiera de sus formas.

Otro dato no menos importante, es que según las investigaciones al analizar el grado de escolaridad, se muestra que más del 95 % de las mujeres que fueron víctimas de violencia, tenían un nivel de escolaridad bajo. El poco interés por crecer culturalmente pudiera estar asociado a patrones familiares y a la poca integración social que tienen las mujeres entrevistadas al estar relegadas en el espacio hogareño y al no sentir la necesidad de superación ocupacional. Al parecer, a medida que las personas aumentan su nivel educacional, aumentan también su poder y autoridad, por tanto reducen la probabilidad de violencia

La violencia de género o contra la mujer, que ocurre en el ámbito familiar y social, constituye una violación de los derechos humanos, la violencia que ocurre en el marco de las relaciones de pareja es la expresión más aguda de las inequidades y desequilibrios entre hombres y mujeres

Todas las personas y también las parejas son diferentes, por lo tanto, tienen distintos puntos de vista, creencias y maneras de hacer las cosas. A veces estas diferencias pueden crear conflictos, que son normales en las familias y las parejas, lo importante es que éstos deben solucionarse mediante el diálogo y la aceptación de las diferencias.


2. PROBLEMÁTICA

Muy poco se sabe de las personas que sufren en silencio el maltrato y el abuso, ya que quedan detrás de las puertas de sus hogares, ocultas de la vista de la comunidad.

 La violencia, en las relaciones sociales y particularmente dentro de la familia, se convierte en uno de los obstáculos más serios para el crecimiento de las personas, deteriora la calidad de vida y genera muertes evitables. Las estadísticas alrededor del mundo muestran que la gran mayoría de las personas maltratadas son del género femenino.

La violencia contra la mujer es un fenómeno muy complicado, sobre todo porque no es correctamente identificado por toda la población y su reconocimiento sería la primera dificultad que se debe vencer para poder enfrentarlo con la energía y emergencia necesaria. Se necesita dar el espacio que se requiere en la conciencia individual y colectiva para poder detectar la violencia y detenerla a tiempo.
Uno de los elementos fundamentales para poder abordar este grave problema es visibilizarlo. Tenemos el convencimiento de que en la medida en que permanece oculto, se refuerza el miedo a la denuncia, se dificulta la atención a las víctimas y su erradicación se hace más difícil. En esta labor de “sacar a la luz” no podemos olvidar la responsabilidad de la sociedad en su conjunto.
En lo que respecta a las medidas de protección y tutela de los derechos de las mujeres víctimas de violencia, se han logrado importantes avances, pero siguen siendo insuficientes para erradicarla, ya que a nivel mundial ha ido aumentando y desafortunadamente nuestro país, no es la excepción.

Según datos recogidos, hoy se dan incluso casos de muerte violenta de mujeres por razones asociadas a su género, por lo cual es considerada la forma más extrema de violencia, entendida esta como la violencia ejercida por los hombres contra las mujeres en su deseo de obtener poder, dominación o control.

Este tipo de violencia extrema contra la mujer, se denomina FEMINICIDIO,  y el Paraguay, ha promulgado recientemente la Ley N° 5777/16, DE PROTECCION INTEGRAL CONTRA LA VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES, donde se penaliza el feminicidio y se contemplan elevadas penas, que van de 10 hasta 30 años de prisión. Esta normativa requiere de amplia difusión y socialización para hacer efectiva su aplicación y llegar a constituirse en una herramienta transcendental para paliar en gran medida la violencia hacia las mujeres.


3.APORTE O CONTRIBUCIÓN PARA PALIAR EL PROBLEMA.

Es importante recalcar que nada justifica la violencia y debemos hacer algo para detener y desterrar este mal endémico que azota a la sociedad en general, esa mala semilla que vamos sembrando en la mente de las niñas y niños, que van creciendo con escenas de violencia, ocasiona que ellos también sigan el mismo ejemplo con sus parejas o  familia en general y siga propagándose a futuras generaciones.


Es por ello que además de leyes, sin menoscabar su importancia, se necesitan planes, estrategias y políticas públicas que busquen erradicar la violencia y que garanticen mecanismos eficaces para la defensa y atención de las víctimas. Es necesario, además acompañar la operatividad de la ley desde distintos ámbitos,  ya sea educativo, económico y social. La familia, la sociedad y el Estado tienen un gran compromiso y responsabilidad, para atacar las causas de este flagelo, que constituye una dolorosa realidad.-

Conclusiones de la mesa de deseos de Aprendices

La presente plancha arquitectónica reúne los deseos y propuesta de acción con actividades específicas, habiendo realizado un análisis de l...